ARGENTINA:Asesinó a su pareja de cuatro puñaladas un mes después de haberse separado
"Yo sabía que si se enteraba, este hijo de puta la iba a matar". El grito desgarrador de una de las hijas de Olga Herrera, la mujer de 39 años muerta por su ex pareja, cortó la respiración de los que ayer se encontraban frente a la puerta del quiosco de Presidente Quintana 3355. La mujer había sido asesinada de cuatro puñaladas en una habitación contigua al pequeño comercio que atendía junto a Mercedes, su ex cuñada, quien a las 9 de ayer se topó con la dramática escena final del crimen pasional cuando fue a abrir las persianas. A unos pocos metros del cadáver, sentado junto a una mesa, estaba su hermano: Pablo Suárez, de 47 años, quien así esperó la llegada de la policía.
Olga Herrera era una mujer "amigable, buena gente", como la calificaron sus clientes del quiosco de barrio Alvear. Tenía 39 años y cuatro hijos (dos de ellos menores de edad: un nene de 8 y una nena de 11 años). Hasta hace un mes vivía en pareja con Pablo Suárez, un chaqueño de 47 años y padre de dos adolescentes. Según relataron por lo bajo sus allegados, además de estar desocupado desde hace 2 años, el hombre tiene problemas con el alcohol. A partir de la separación, Olga se armó el bolso y se fue a vivir a la habitación contigua al quiosco, donde ayer por la mañana su cuñada la halló muerta al lado de su cama. Según el forense, llevaba 10 horas de fallecida por lo que se estima que la muerte se produjo entre las 22 y las 24 del jueves.
"Hace un mes que se separaron. Pero entre ellos parecía que estaba todo bien. Es más, todo indicaba que estaban queriendo volver y esto nos asombra porque tenían las discusiones que puede tener toda pareja, pero jamás pensamos que podía pasar. Pablo era un buen muchacho", explicó un allegado a la familia.
Barrio consternado. En Presidente Quintana 3355 funcionó durante muchos años una carnicería. Luego, los vaivenes de la economía nacional hicieron que ahí hubiera un gimnasio y desde hace poco más de seis meses Mercedes y Olga comenzaron a trabajar uno de los quioscos que hay en la cuadra. Además del local donde funciona el negocio, el lugar tiene una habitación donde Olga pernoctaba desde su separación. "Son dos mujeres muy amables. El ex marido de esta chica (por Olga) también venía por acá. Pero nunca vimos nada raro, ni una discusión ni nada extraño", relató Delia, una de las doñas que se posicionó a la entrada del pasillo contiguo al quiosco. "No escuchamos nada raro. Pero por acá todos están metidos adentro por la inseguridad", agregó otra vecina.
Los pesquisas trabajaban ayer para determinar en qué momento llegó Pablo Suárez al quiosco que atendían su hermana y su ex pareja. Todo hace presumir que fue a última hora del miércoles, después de que las mujeres cerraran el local.
"Ellos estuvieron todo el día de ayer (jueves) juntos y solos porque el negocio estuvo cerrado por el feriado. Esto tiene que haber pasado después de las 22", dijo un familiar al que no le resultó extraña esa conducta.
Lo que está claro es que Pablo y Olga estaban juntos el jueves por la noche y que sólo ellos estaban en el lugar. Lo que ocurrió entre esas cuatro paredes no tiene testigos y es materia de la investigación.
Cuando Mercedes llegó ayer por la mañana para levantar las persianas marrones del quiosco, poco antes de las 9, se encontró con la escena del crimen.
El escenario. Olga estaba vestida, tirada al costado de su cama y en medio de un charco de sangre. Tenía cuatro heridas de arma blanca en el tórax y un brazo además de un profundo puntazo en el cuello. A unos pocos metros, sentado a la mesa, estaba Pablo, con signos de haber estado bebiendo de una petaca. Entonces Mercedes llamó al 911 y a los pocos minutos su hermano viajaba en un móvil del Comando Radioeléctrico hacia la Sección Homicidios de Jefatura. Del lugar los pesquisas secuestraron un cuchillo de 15 centímetros de hoja.
"Tuvieron una discusión que aparentemente se habría disparado por la existencia de una tercera persona además de los protagonistas del hecho", explicó una fuente allegada a la causa al ser consultada sobre el contenido del grito desgarrador de la hija de la víctima: "Sabía que si este hijo de puta se enteraba, la iba a matar. Quiero que me dejen ver a mi mamá". El móvil fue pasional. La investigación del homicidio quedó en manos del juez de Instrucción Hernán Postma y el fiscal Donato Trota. Pablo Suárez quedó preso, acusado del crimen de Olga, la que fue su compañera.
http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2009/07/11/noticia_0024.html
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